Zardoya Otis ha sido tradicionalmente considerado como un valor refugio para los inversores particulares. El pago de dividendo con carácter trimestral y ampliaciones de capital gratuitas cada año, han sido el reclamo perfecto para los inversores más conservadores, pero el estallido de la crisis y una evolución en Bolsa fuera de lo habitual en el tramo previo, hicieron de Zardoya Otis un valor con tendencia bajista pronunciada y por tanto, poco atractivo.
Con el paso del tiempo, la cotización se ha estabilizado, volviendo a recuperar los valores tradicionales que han caracterizado siempre a este precio.


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