Si había alguna duda sobre el poder que ejerce el presidente de la Reserva Federal de EEUU, la cotización de este año del mercado de divisas, que alcanza los 4 billones de dólares diarios, las ha disipado.
En algún momento del primer trimestre, Ben Bernanke, sin ayuda de nadie, consiguió contener a la comunidad internacional, interesada en que el dólar se revaluara. Ante la fortaleza de los datos económicos de EEUU, las previsiones que apuntan a una ralentización de Europa y Asia, y la tendencia más radicalizada de algunos de sus colegas de la Fed, las constantes reflexiones de Bernanke sobre la precariedad del crecimiento de EEUU aplastaron sistemáticamente los repuntes incipientes.
Dado que el recuerdo de la caída del dólar provocada por las dos anteriores fases de relajación cuantitativa (QE) de la Fed estaba aún bastante reciente, cada vez que el presidente de la Fed daba a entender que volvería a poner en marcha la máquina de imprimir dinero se producían ventas masivas de dólares. Bernanke parecía ser omnipresente: en ruedas de prensa, testificando ante el Congreso, impartiendo conferencias en la Universidad, o concediendo una entrevista a Diane Sawyer, de la cadena ABC.
En todas las ocasiones, Bernanke encontró distintas formas de asegurar que la recuperación de la economía de EEUU seguía siendo frágil y que la Fed estaba siempre dispuesta a ayudar. De esa forma, dejó su impronta en todos los gráficos trimestrales de la evolución del dólar. Y la moneda terminó el mes de marzo devaluada en el año hasta la fecha con respecto a todas las principales divisas, a excepción del yen japonés Con el mes de abril ya avanzado, todo apunta a que se está fraguando un choque decisivo entre la cautelosa visión de Bernanke y la del sector más optimista. Los primeros cuatro días laborables del mes dieron la razón a los optimistas. La venta masiva en el azotado mercado español de bonos hizo que los inversores cambiaran el euro por la seguridad del dólar. Mientras, otra serie de informes favorables sobre la economía de EEUU, junto a las actas de la reunión de la Fed del pasado 13 de marzo, hicieron pensar en que se habían reducido las posibilidades de otra fase de QE.
Aumentaron en cambio las expectativas de un aumento de los tipos de interés en EEUU antes que en la eurozona o en Japón. Por tanto, ahora que el dólar parece más atractivo que el euro o el yen, el índice ICE del dólar, que compara la divisa con otra cesta de monedas, avanzó un 1% del lunes al jueves.
Sin embargo el viernes, la visión cautelosa de Bernanke volvió a cobrar fuerza cuando se conoció el dato de empleo de EEUU del mes de marzo, con sólo 120.000 nuevos contratos. En cuestión de diez minutos, el índice del dólar perdió la mitad de lo ganado la semana anterior.
Ahora habrá que comparar los distintos escenarios. El jueves, los operadores examinarán los datos de la inflación y el viernes por la mañana, el dato del IPC. Poco después, Bernanke volverá a hacer aparecer en público, esta vez en Nueva York.
Si la recuperación de EEUU realmente se ha consolidado, el hombre que más ha contribuido a devaluar el dólar será el que rompa en última instancia el equilibrio. Si los malos datos de empleo del viernes resultan ser una anomalía, Bernanke tendrá que reconocer finalmente que no hacen falta más estímulos monetarios. Hasta un informe moderadamente más optimista sobre la disminución de los futuros riesgos podría provocar una fuerte subida del billete verde.
El dólar parece listo para el repunte. Esto envía un mensaje a los inversores bajistas en dólares: no os fiéis de la persona que lanzaba amenazas constantemente.
expansion



Las que más suben
Las que más bajan


0%
0.37%
0 Respuestas a “El hombre de los 4 billones de dólares”